LA LEY APÍCOLA CHILENA: NUEVOS RETOS PARA EL SECTOR

El pasado año el Instituto de desarrollo agropecuario INDAP, divulgó un acontecimiento trascendental para el gremio apícola chileno. Con el titular “Congreso aprobó por unanimidad ley que busca proteger y resguardar la actividad apícola’’, afirma que Chile se suma al listado de los pocos países que hoy cuentan con una regulación y protección al rubro apícola y que, además, el próximo año será sede para el evento mundial más importante del sector: APIMONDIA 2023.

En efecto, el hecho resulta relevante, porque de esta manera quedó reconocida por Ley la importancia ambiental, productiva y social de la apicultura como actividad silvoagropecuaria, asignando al Ministerio de la Agricultura la responsabilidad de dirigir e implementar las acciones necesarias para el desarrollo sostenible del sector. Lograr conservar el bienestar y la salud del hombre, de los animales productivos y de los ecosistemas, es el objetivo central que persiguen las leyes que se promulgan en un país. Aun cuando sea perfectible, es ésta la esencia que anima el nuevo instrumento legal aprobado. La Ley de apicultura viene a llenar el vacío regulatorio que existía en Chile para ordenar el crecimiento del sector de manera equilibrada y sostenible y a la vez, poder proyectar y regular el manejo epidemiológico de la especie. Comprometer al Servicio Agrícola y Ganadero y al Ministerio de Salud, con la instrumentación de las regulaciones complementarias y la fiscalización de éstas, permitirá disponer de herramientas legales necesarias, sin perder de vista la dinámica de la cadena productiva, en correspondencia con los objetivos de la Ley: alcanzar el bienestar de las familias de abejas, bajo el concepto universal de “Una Sola Salud”1.

Acompañada por el “Plan Estratégico Apícola 2030”, la Ley debe transitar en un marco que permita, en el transcurso de su aplicación, retroalimentar (con evidencias) a decisores y ejecutores para que, en la misma medida que sea necesario, perfeccionen y complementen aquellos aspectos que respondan a las transformaciones que ocurran en los diversos escenarios productivos, en aras de hacer rentable y sostenible la actividad.

Son múltiples los factores que constituyen riesgos potenciales para alcanzar los objetivos que señala la Ley promulgada. Con la experiencia reciente de la pandemia por COVID-19, los científicos afirman que: “El comportamiento humano puede ser la llave que abre la proverbial Caja de Pandora, permitiendo que surjan enfermedades infecciosas”. Tal reflexión resulta válida en el ámbito de la salud animal, cualquiera que sea la especie manejada con fines productivos.

En el caso particular de la apicultura, el riesgo sanitario provocado por el comportamiento humano abarca todos los puntos de la cadena productiva y repercute en la instauración y expresión de las enfermedades que padecen las abejas melíferas, incluyendo las intoxicaciones.

ÍNDICE

  • Editorial
  • Hormigas en las colmenas: un tema interesante y oportuno.
  • La ley Apícola Chilena: Nuevos retos para el Sector
  • Salud Apícola Latinoamérica: Primer monitoreo de colmenas en la Provincia de Lambayeque, Perú. Inicio de un trabajo conjunto

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Alcanzar el desarrollo sostenible de la apicultura moderna, manejada en sistemas intensivos, requiere identificar el conjunto de factores sociales y ambientales que intervienen e interactúan con las poblaciones de abejas melíferas (Apis mellifera), particularizando cada contexto. El desafío está en la capacidad del hombre para establecer políticas públicas que, sobre bases científicas, conduzcan este desarrollo, en equilibrio armónico con los ecosistemas dónde se ubican las colmenas y a su vez, obtener producciones que cumplan los parámetros de calidad, inocuidad y trazabilidad esperados

Por tanto, si hablamos de sostenibilidad, salud y prevención, en apicultura (cualquiera que sea el fin productivo), la mirada regulatoria debe ser holística, y abarcar aspectos que consideren:

  1. El cambio climático, aun evaluado de manera insuficiente en relación con la sensibilidad fisiológica y conductual que representa para las abejas melíferas. De manera puntual y en correspondencia con los ecosistemas, el hombre se verá obligado a proyectar estrategias de mitigación y adaptación a eventos climáticos severos, que resguarde la existencia de las familias de abejas melíferas.
  2. El deterioro ambiental y la urbanización: La pérdida de recursos florales por tala o poda indiscriminada, la introducción de especies botánicas invasoras, los cambios de uso del suelo o cambios agrotécnicos drásticos en la gestión de los cultivos, impactan en la dinámica y el equilibrio de las abejas melíferas manejadas. El abusivo y con frecuencia incontrolado uso de agroquímicos, el desarrollo de extensas áreas de monocultivos, muchos de ellos (por paradoja), dependientes del insecto para la polinización, las contaminaciones ambientales de origen industrial, incluyendo el inadecuado manejo de los residuos; y hasta los efectos ambientales provocados por conflictos bélicos, entre otros, forman parte del inventario que conducen de manera impostergable, a realizar (sobre bases científicas), ajustes de la carga de colmenas con posibilidad de ubicarse en un

Éste último aspecto merece especial atención. Las regulaciones legales para organizar la tenencia de colmenas deben propender identificar el universo de la apicultura manejada en un territorio (apicultores, apiarios y colmenas), hecho que, por su connotación sanitaria y productiva, no puede quedar abierto a las “buenas intenciones” del ciudadano. Para cubrir este propósito, resulta necesario tener presente nuevos recursos tecnológicos al alcance del hombre.

Georreferenciar y mapificar la apicultura, es hoy una herramienta indispensable para conocer la interrelación real que establecen las abejas melíferas con todos los elementos de su entorno. Permite sustentar criterios para lograr una relación virtuosa entre agricultores y apicultores y, sobre todo, proponer estrategias para el uso racional de los agroquímicos (fitosanitario o plaguicida), con menos riesgos para la vida del insecto. La mapificación de todos los apiarios presentes en un territorio facilita:

  • La ubicación racional de los emplazamientos apícolas según objetivos productivos: apiarios, centros reproductores de abejas reinas, naves para cosecha, almacenes de insumos, industria apícola, entre
  • Proyectar e implementar la gestión sanitaria preventiva y las tareas contrepidémicas ante brotes de enfermedades infectocontagiosas o invasivas.

 

  • Definir las posibilidades productivas en un territorio, tomando en cuenta especies botánicas, etapas del año y acopios esperados.
  • Realizar la gestión ambiental del territorio, asegurando la trazabilidad de los productos apícolas desde
  • Proponer programas de reforestación, considerando las características del suelo, los ecosistemas y objeto social
  • Disminuir o atenuar riesgos de lesiones por picaduras de abejas tanto al hombre como a los animales domésticos.

3. La presencia de nuevos patógenos para las abejas melíferas, algunos con mayor virulencia y resistencia a los fármacos, obliga desarrollar Programas Sanitarios rigurosos, que involucran de manera transversal diversos actores sociales, tanto para prevenir la entrada de los agentes etiológicos al territorio nacional, como para recuperar las poblaciones enfermas y minimizar los daños económicos al

Corresponde complementar la Ley con instrumentos administrativos que permitan cubrir el diagnóstico clínico y diferencial de las enfermedades que afectan a la especie. La diversidad y cantidad de agentes etiológicos que hoy circulan en las poblaciones de abejas y la complejidad del diagnóstico no permite que éste se realice por los apicultores, pretender que así sea, propicia subregistros y deja desprotegido al sector para cumplir lo previsto en la Ley aprobada.

Preparar el capital humano es una inversión, no un gasto. Implementar las regulaciones complementarias, demanda emplear fuerza laboral especializada. A corto plazo, las Facultades de Medicina Veterinaria verán razones que justifican incluir la asignatura Apicultura en la malla curricular de la Carrera. Médicos y técnicos veterinarios deben ocupar los espacios laborales que hoy desempeñan profesionales que, por su perfil, no están preparados para abordar temas sanitarios, como por ejemplo de epidemiología apícola.

  1. El desarrollo científico que experimenta la sociedad y en particular esta rama, conducen a la diversificación de sus producciones, ahora con nuevas exigencias e intereses a regular para el mercado, incluyendo el material biológico y los insumos que se comercializan. Será necesario diseñar e implementar mecanismos de certificación que involucren a la academia, centros de investigación u otros estamentos de la sociedad.

El igual que ocurre con los agricultores y coincidiendo con Rodiño Durán2, ningún apicultor que “no esté alineado con las prácticas sostenibles de producción, tendrá mercado para sus productos en el mediano plazo”.1

Por tanto, en el contexto productivo que se practica la apicultura moderna en Chile, la adecuación del marco legal que surja a partir de esta Ley, debe asegurar estrategias que

propicien: manejar poblaciones de abejas melíferas sanas; en sistemas productivos modernos y sostenibles; con apicultores profesionalizados y en capacidad para diversificar las producciones, aumentar los rendimientos y garantizar la calidad, inocuidad y trazabilidad que demanda el mercado.

Por: Dra. Mayda Verde Jiménez